Tiempo necesario: Reserva entre 2 y 3 horas para lo imprescindible de Montmartre, o entre 4 y 5 si quieres subir a la cúpula, visitar un museo, comer y tener tiempo para dar una vuelta sin prisas. La visita corta se centra en la zona principal de la colina; la visita más larga se alarga si añades la subida a la cúpula del Sacré-Cœur, el Musée de Montmartre o una parada para hacerte un retrato en la Place du Tertre.
Ruta a pie: Empieza en Abbesses o en Anvers y ve subiendo poco a poco, en lugar de llegar directamente a la cima; el camino de subida forma parte de la experiencia. Si empiezas en Abbesses, puedes ver el Muro del Amor, subir por calles más tranquilas, llegar a la Place du Tertre antes de que se llene de gente a la hora de comer, entrar luego en el Sacré-Cœur y terminar subiendo a la cúpula cuando ya tengas las piernas calentitas. Después, dirígete hacia el norte hasta el museo, los Jardines de Renoir y el viñedo, y luego baja hacia el Moulin Rouge.
No te lo puedes perder: La basílica del Sacré-Cœur, la cúpula, la Place du Tertre y, como mínimo, un paseo tranquilo por alguna callejuela, como la rue de l’Abreuvoir. Opcional: el Museo de Montmartre y los Jardines de Renoir, que te dan más contexto y te permiten disfrutar de una hora más tranquila; el Moulin Rouge desde fuera, lo que te lleva unos 15 minutos y se ve mejor al caer la noche.
Cursos guiados frente a cursos a tu propio ritmo: Ir a tu aire está bien si te gusta dar una vuelta sin rumbo fijo, pero un paseo guiado te aporta mucho más, porque la historia artística de Montmartre se esconde tras fachadas sin señalizar y es fácil pasarla por alto.
